Literatura| Género Literario: Cuento. II. Don Agustín

2 05 2007

Esta es la segunda entrega para la asignatura de literatura, de nuevo el género es el cuento, y las condiciones eran incluir a uno o más de los cuatro personajes principales: Álica, Liz, Homero y Arturo, sin que hubiera una historia de amor entre ellos, las características de los personajes y la trama del cuento fue libre.

————————

DON AGUSTÍN

- Hola, hablas a casa de Álica Gutiérrez, por el momento no puedo contestar, por favor deja tu mensaje.
- Álica, soy yo, Liz, deja de hacer lo que estas haciendo y contéstame… ¡Álica! ¡Por favor! A mi tampoco me agrada tener que estarte hablando… pero es importante… ¡Puta madre! ¡No cambias! Por favor llámame, adiós…
¡Pinches contestadoras! Ay Álica… nunca vas a cambiar… El viejo se nos ha ido, y tu con tus niñerias… yo ya te perdoné, y parece que tu me odias chingado. Y yo no te he hecho nada… aunque motivos no me faltan, nunca… ni aquella vez que fuiste con el viejo…

-¿Liz estas segura que no hay nadie?
- Nadie Eva, estamos solas.
-Bueno y ¿Qué quieres hacer?
-Pues… ¿No te imaginas?
-¡No pierdes el tiempo verdad!…
-Eva pues que esperabas… en la calle tengo que conformarme con tomarte de la mano, y cuando salgamos del cole ni siquiera podremos hacer eso; casi me vuelvo loca porque no puedo besarte… por supuesto que no voy a perder el tiempo.
-Entonces deja de hablar y dame un beso.
-¿Solo uno?
-Los que tú quieras Liz…
-Liz, ¿Dónde estas? Liz ocupo mis pastillas
-Es mi hermana, ¡Ya voy!
-¡Liz pero que haces porque no contes…!
-¡Espera no entres!
-¡Qué les pasa a ustedes dos!
-¡Álica salte!
-¡Elizabeth pero… por dios que asco!
-¡Que te vayas te digo!
-¡No me toques!
-¡Vete, vete!
-¡Eres una cerda, espera a que se entere mi papá Elizabeth!
-No Álica, no le digas nada… ¡Álica!
-Liz, toma, vístete, vámonos a mi casa.
-No Eva, mi papá irá a buscarme, mejor tu vete, si llega y te ve aquí también va a rematar contigo.
-Liz pero, no quiero que te pase nada, por favor ven…
-Mira si pasa algo me largo de aquí y nos vamos lejos
-Pero Liz yo no puedo irme…
-Bueno ya veremos, mañana te hablo…

Lo que son las cosas… si hubieras cerrado la boca Álica, si hubieras sido una buena hermana… ¡Ah! espero que esa seas tu, llevo toda la mañana llamándote.
-¿Sí diga?… ¿Bueno? Álica ¿eres tú?
-Elizabeth, oí tu mensaje en el teléfono, tengo un ataque de migraña y pretendo descansar… pero ni por teléfono puedes contener tu lengua. ¿Qué se te ofrece?
-Álica, el viejo murió.
-¡Flufy cállate, por Dios que escándalo! ¿Qué dijiste?
-Que el viejo murió.
-¿Quién? ¿Qué?
-¡Álica papá murió!
-¿Papá? Pero si ya estaba estable… ¿Cuándo?
-En la madrugada… Arturo estaba allá dijo que el arreglaría todos los trámites.
-Pues le corresponde, mi padre lo quiso más a el, como a ninguno de nosotros, Flufy deja eso, ¡No!, ¡No lo muerdas! Ven para acá, ¡Salte!
-Bueno te dejo para que vayas a domar a tu bestia…
-Ay Elizabeth tu qué sabes de perros.
-Muy poco Álica, esperare a que venga Roberto de trabajar, para ir a casa de Arturo, me dijo que el abogado leerá el testamento, ¿Quieres que pasemos por ti?
-¡Flufy! No gracias, me iré antes, quiero hablar con Arturo.
-Otra cosa, Álica, ¿puedes avisarle a Homero? Creo que tu y él se entienden mejor. Al rato nos vemos.
-Como quieras… adiós.
Flufy, Flufy, ven, ven, deja de ladrar ya, que no ves que a tu mami le duele la cabeza, aquí quédate conmigo… ay Flufy tu abuelo se nos fue, siempre pensé en este día: ¿Qué sentiré cuando papá muera? Todas mis amigas, han sufrido sus perdidas, pero yo… yo no siento nada, ¿Cómo se puede sentir algo por alguien que te arruinó la vida?

-Álica ¿Qué crees?
-Hola Roberto, ¿Qué pasó? Dime.
-Pues ¿Te acuerdas que tu papá fue a comer a mi casa? y ya vez como se ponen los papás, que empiezan a hablar del futuro de los hijos y bla bla… y pues tu papá empezó a halagarme, dijo que mis padres deberían estar muy orgullosos de tener un hijo tan trabajador… entonces yo le dije, Don Agustín pues usted no se queda atrás, tiene unas hijas muy bonitas.
-Jajaja ay Roberto que atrevido, gracias por el cumplido y ¿Qué hizo mi papá?
-Espera Álica eso no fue todo, entonces le dije que pensaba acabar la carrera y proponerle matrimonio a Liz, y el solo se rió y dijo que Elizabeth no podía haber pedido un mejor prospecto. ¿Qué tal eh? ¿Por qué pones esa cara? ¿Crees que yo no le guste a tu hermana?
-Pues no se, Elizabeth es muy rara, ya me voy.

Ay Flufy, ¿Puedes creerlo? Cómo se fue a fijar en la desviada de mi hermana, y mi padre, ah, mi padre tenía que meterse, como se ha metido en la vida de todos… amenazó a Elizabeth de mandar matar a la otra desviada, si ella no se casaba con Roberto, y él era mío lo conocía desde niña, pero se casaron… ¡Flufy!, no, no… quieto aquí quédate, en fin, tengo que hablarle a Homero. Por aquí dejé la agenda… ¡aquí esta! A, b, h… Homero. 421-88-22
-Sí bueno.
-Homero, soy Álica, pensé que estarías en la biblioteca,
-Hola, hoy es mi día de descanso ¿Cómo estas?
-Con un dolor de cabeza marca diablo, Homero, nuestro padre ha muerto.
¿Don Agustín ha muerto? Pero si dijeron que ya estaba estable, y yo que creí que hierba mala nunca muere…
-Pues no se, Elizabeth no me explico, ya nos dirá Arturo que pasó, el estaba cuando murió, tenemos que ir a su casa para lo del testamento, Flufy ay Flufy ¡No!
-Álica pretendes que me duela la cabeza a mi también con tus gritos, por favor encierra a tu perro un momento.
-Está bien espérame tantito.
-Ah Don Agustín… finalmente quién sabe si ahora por fin dejará de meter su nariz en la vida de sus hijos, aunque siendo franco, nos ha marcado tanto, que sacarlo será difícil…

-¿Cómo que hiciste solicitud para filosofía? Yo te di dinero para que la hicieras en Ingeniería alguien tiene que quedarse con la constructora. Esa carrera es para güevones, marihuanos!
-¡Entonces mi madre era una marihuana cuando leía sus libros!
-Cállate pendejo, a tu madre la respetas
-Vuélvame a golpear y no volverá a saber de mí.
-Pues harías bien en largarte, porque yo no te daré ni un centavo mientras estudies otra cosa que no sea Ingeniería Civil.
-Yo me las arreglare, no lo necesito ni a usted ni a nadie… adiós Arturito.

Pobre Arturo… el se convirtió en el Ingeniero que Don Agustín anhelaba, siempre fue el favorito de Don Agustín…pero ¿Qué habrá pasado?, ¿De qué habrá muerto?
-¿Homero? Ya vine… pobre Flufy estaba sediento. Oye estaba pensando, sobre el testamento…
-Ay mujer, no quieras sacar el cobre a estas alturas… que no te sorprenda que Arturo sea el mayor, si no el único beneficiado.
-Bueno Homero pero, finálmente todos somos sus hijos.
-Álica tu no estuviste hasta el último momento con él, será mejor que te hagas a la idea, para que no te vaya a dar un ataque de histeria.
-Ay Homero como eres. Bueno te dejo para que te alistes, porque el camino de tu casa hasta acá es largo, nos vemos mas tarde.
-Sí Álica adiós. Ah Arturo… no será que… ¿Ya estará en su casa? Esto esta muy raro…
-Casa del Señor Gutiérrez buenas tardes.
-Buenas tardes Adela, de casualidad ¿está Arturo por ahí?
-¡Oh! Señor Homero, mi más sentido pésame.
-Gracias Adela
-Estaba a punto de llamarle, es que el Señor Arturo anda medio raro, deje se lo comunico a ver si quiere contestar…
-Gracias Adela.
-¿Bueno?
-Arturo, ¿Como estas?
-…
-Arturo… ¿Qué fue lo que paso?
-…
-Arturo, ¿Estás ahí?
-Mi papá murió.
-Ya lo se, Arturo… ¿De qué murió?
-…
-Arturo, se que la vida con Don Agustín ha sido difícil para todos, y más para ti,
-Tú no sabes nada.
-Arturo… tu lo mataste ¿Cierto?
-…
-Arturo, se que tienes motivos para haberlo odiado más que cualquiera… en una ocasión una noche vi cuando él te…
-Cállate, si nunca dijiste nada, no tienes porque decirlo ahora.
-Disculpa Arturo, si nunca dije nada fue porque pensé que te lo merecías, tenía envidia supongo, de que él te quisiera más que a todos, y coraje de que mamá se fuera cuando te dio a luz…
-Ya debes sentirte a gusto, ya te desahogaste ¿No?, pero yo soy Arturo, yo no era mi madre, el no tenía derecho…
-¡Ah! Señor Arturo, Señor Arturo que hizo…
-¡Arturo! ¿Qué pasó? Adela, ¡Adela!
-Señor Homero ¡Ay virgencita! ¡El señor Arturo se disparó!
-Adela llame pronto a una ambulancia, voy para allá.

Juan Manuel Ibáñez Cortés